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La primera misión de James Bond

Una de las historias que nunca se cuentan de Ian Fleming pero que Richard Deacon en “A History of the British Secret Service” pone sobre la mesa, es especialmente fascinante, y quizás más por la gran repercusión que desde entonces ha tenido. Aunque Bond nos tenga acostumbrados a influir en el curso de la historia en cada relato, no parece tan evidente que su creador hubiera sido capaz, en su etapa como espía, de hacer cosas de parecido calibre. La historia a que nos referimos no es otra que el p

Sin entrar a valorar si este hecho pudo resultar decisivo en mayor o menor medida en el curso de la contienda, si parece suficientemente vistoso como para revisarlo con un cierto detalle. La información aportada por Richard Deacon en su clásica obra sobre el espionaje británico parece suficientemente bien documentada como para no ser puesta en duda. El hecho de que el libro fuera publicado originalmente en 1972 da margen para que el autor dé a conocer acontecimientos que treinta años antes pudieran haber estado sujetos a total secreto. Que algunos biógrafos de Hess, como Roger Manvell y Heinrich Frenkel, hayan aceptado como verídica la versión de los hechos expuesta por Deacon contribuye a reforzar su credibilidad.

La idea de Ian Fleming de tender una trampa a uno de los líderes nazis, había surgido tras haber estudiado en detalle el expediente del almirante Sir Barry Donville, director de N.I.D. entre los años 1927 v 1930, que a todas luces era un germanófilo reconocido. La investigación, realizada en principio por mera curiosidad, llevó a Fleming a reconstruir la historia del grupo secreto pro-germano llamado The Link, que, en épocas anteriores, había conspirado entre bastidores para conseguir un entendimiento entre ingleses y alemanes. Fleming que, por otra parte, se había interesado en estudiar el funcionamiento de los resortes psicológicos de los alemanes, descubrió que los altos mandos nazis tenían una verdadera pasión por la astrología y el ocultismo. Mezclando las posibilidades de The Link y la afición astrológica de los jerarcas nazis elaboró un plan ingenioso y un poco delirante que cuadraba muy bien con su carácter.

En primer lugar, concibió la idea de simular que The Link había vuelto a la circulación. A tal efecto inventó que la organización anglo-germana había adquirido nuevos e influyentes miembros, capaces de allanar el camino hacia una paz con Alemania. lo que, a su vez, supondría la caída del gobierno de Churchill. Fleming tenía la impresión de que si este tipo de información llegaba a oídos de algún líder nazi especialmente crédulo. los planes de invasión de Inglaterra serían postergados y. finalmente. los alemanes acabarían enviando algún personaje influyente para establecer negociaciones.

Fleming estaba convencido que un plan de estas características no sería aceptad, por el Servicio Secreto. en parte por lo descabellado que era y en parte por las repercusiones políticas que podía tener. Si en Inglaterra se llegaba a filtrar la idea de que existía una conspiración para pactar con los nazis el efecto podía volverse en contra y como resulta evidente. parte del éxito del plan radicaba en que las filtraciones existieran y llegaran a oídos alemanes.

Por este motivo Ian Fleming no dio a conocer el proyecto a sus superiores, sino a dos amigos de confianza. El primero pertenecía a otra rama de la inteligencia británica, y el segundo era un contacto en territorio suizo, además de ser una verdadera autoridad en temas astrológicos.

Una vez analizada la situación. Fleming decidió que el candidato ideal para ser objeto de su plan no era otro que Rudolf Hess, idea que fue confirmada por sus dos amigos, ya que, por un lado. Hess era el líder nazi más inclinado a firmar la paz con Inglaterra, de modo que Alemania tuviera las manos libres para centrar sus esfuerzos de guerra contra Rusia, y por otro, porque Hess era un místico estudioso de la astrología, que solía tomar decisiones y actuar asesorado por ocultistas y magos negros. Incluso el contacto de Fleming en Suiza logró situar cerca de Hess a un astrólogo que actuaba como agente británico.

Todo fue preparado en secreto. Mientras los agentes británicos se encargaban de que la información llegara a manos de Hess, se dejaban filtrar falsas informaciones a los agentes alemanes sobre The Link y posibles germanófilos en las altas esferas del poder británico. Una vez que los contactos de Fleming habían transmitido la información astrológica que hacía referencia a fechas clave en el desarrollo de la guerra para los alemanes. era imposible conocer la reacción de Hess y. por tanto, era necesario hacerle llegar evidencias. naturalmente falsificadas, que apoyaran las previsiones astrológicas. Esas evidencias fueron servidas puntualmente, junto con supuestos indicios de apoyo de políticos y militares, entre los cuales se encontraba el Duque de Hamilton, que comandaba un escuadrón de la RAF (Royal Air Force, Real Fuerza Aérea) y podría servirle de apoyo .

El 10 de Mayo de 1941, tras algunas dificultades, logra conseguir un avión y parte rumbo a Escocia. El resto es historia. Hess fue capturado y permaneció recluido hasta el final de la guerro. En Nüremberg fue condenado a cadena perpetua, suicidándose en su celda de la prisión de Spandau en 1987.

Con el paso de los años sigue existiendo un profundo misterio sobre diversos aspectos del viaje de Hess, pero resulta de lo más tentador dar veracidad al estudio de Deacon e imaginar al futuro creador de Bond tramado a espaldas de sus superiores y valiéndose de un círculo íntimo de amigos para poner en marcha este plan sensacional que fue uno de los hitos de la Segunda Guerra Mundial y que, de hecho, marcó una inflexión en su curso.

Rafael Di Gangi