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No nos une el amor sino la venganza - por Nicolás Suszczyk

VENGAR ES DE HUMANOS

"Quisiera poder liberarte... pero tu prisión está ahí dentro", le dice Camille (Olga Kurylenko) al James Bond de Daniel Craig en los momentos culminantes de Quantum of Solace. Poco después, ambos se miran y él le da a ella un beso. Un beso, eso es todo. Nada más.

Esta escena resultaba inusual en los tiempos de Pierce Brosnan, allá por 1995, cuando Bond terminaba cada aventura en la cama con su chica o, por lo menos, en alguna situación romántica. Pero ahora, con un Bond más serio y frío, es usual. El mismo Bond quizá sintió que no debía intimar con Camille, aún a sabiendas de las oportunidades que tuvieron cuando ambos quedan varados en una falla cuando su avión es derribado por las tropas del Gral. Medrano (Joaquín Cosío). De todas formas, el camino de ambos previo a su encuentro fue turbulento. Él ingresó a la sección doble cero del Servicio Secreto Británico con el número 007, salvó su vida de los peores destinos imaginables, se enamoró, fue traicionado y se enfrentó al suicidio de su gran amor. Ella fue hija de Ernesto Montés, un dictador boliviano y una bailarina rusa, hasta que Medrano irrumpió en su casa cuando era niña, mató a Montés y a sus hijas, después de abusar de ellas, e incendió la casa con ella dentro.

Izquierda: Daniel Craig como James Bond. Derecha: Olga Kurylenko como Camille

Como resultado de estos acontecimientos, tanto 007 como Camille buscan venganza. Bond quiere desmantelar la organización Quantum, que llevó a Vesper Lynd (Eva Green, en Casino Royale) al suicidio, siguiendole la pista al misterioso Sr. White (Jesper Christensen), Dominic Greene (Mathieu Amalric) y Yusef Kabira (Simon Kassianides): los dos primeros son miembros importantes de la misma, mientras que el tercero es un agente de la organización que enamoró a Vesper y luego se autosecuestró para que la organización la extorsione a cambio de lograr que Bond fracase su misión. Bond hace oidos sordos a la CIA y el MI6, enfrentando a uno por uno de los agentes y eliminándolos, para fastidio de su jefa M (Judi Dench). La motivación de Camille es, simplemente, eliminar a Medrano. Seduce y extorsiona a Greene, aliado del General, para llegar hasta él.

El camino de ambos se cruza en Puerto Príncipe, cuando Bond intercepta a Edmund Slate (Neil Jackson) y lo elimina. Allí, Camille lo ve y lo invita a subir a su auto. Ella cree que Bond es un geólogo de Greene que ella contactó para recibir información sobre las actividades de Greene a cambio de dinero. Lo que ella no sabe es que el miembro de Quantum descubrió el engaño antes, mandó a matar al geólogo original y envió a Slate para suplantarlo y matar a Camille cuando ella lo recibiera. Pero Bond, al llevarse el maletín de Slate después del enfrentamiento, terminó, sin saberlo, supliendo su identidad.

Izquierda: Bond y Camille se conocen en Puerto Príncipe. Derecha: Más tarde, ella visita a Dominic Greene, su amante.

Más tarde, un asistente de Slate los persigue en una motocicleta, con la labor de asistir al asesino después de hacer su trabajo. Camille y Bond escapan del matón y en un callejón, Bond abre el maletín, descubriendo una carpeta con hojas en blanco, un revólver y una foto de Camille. "Creo que alguien quiere matarte", dice él, mientras ella, desesperada, intenta matar a Bond, que huye del coche.

Mucho más tarde, cuando Camille es secuestrada por Medrano, Bond le roba la moto al asesino haitiano y, con una acrobacia, empuja a Camille desde el bote de Medrano hacia otro bote, dando inicio a una persecución en el puerto. Ella está enfadada, jamás había estado tan cerca de Medrano y ahora un extraño le impidió lograr su objetivo.

Pero cuando Bond y Camille llegan a conocerse con más intimidad es en el sumidero, donde pasan la noche cuando su avión DC3 es derribado. "No estoy persiguiendo a Greene, mi objetivo es Medrano", le explica ella a Bond mientras le cuenta su trágica infancia. "Ambos usamos a Greene para llegar a alguien", analiza James, mientras mesuradamente le explica que ha perdido a alguien. Cabe la pena preguntarse si el aura de tristeza que vió James en Camille, más el recuerdo que él sintió por Vesper, es lo que le impidió aproximarse demasiado a ella. O tal vez ambos tengan la cabeza demasiado pendiente en su plan de venganza que en la mutua atracción corporal.

Cuando su avión DC3 queda varado, Bond y Camille quedan varados en un sumidero en el desierto boliviano.

El mutuo plan de venganza da inicio en el Hotel Perla de las Dunas, donde Greene, Medrano y Carlos, el Coronel de la Policía (Fernando Guillén Cuervo), tienen su pacto por el que Carlos recibirá muchos euros, Medrano será el presidente de facto del país que hasta entonces gobernaba Evo Morales, y Greene tendrá acceso a las reservas aquíferas del territorio. Camille está concentrada revisando su revólver, mientras Bond le da consejos sobre cómo eliminar a alguien. "En el entrenamiento te dicen que compenses por la adrenalina, pero tú ignorarás el entrenamiento porque esto es personal. Tienes una sola oportunidad. Respira profundo, y hazla valer".

LA VENGANZA TIENE TRAYECTORIA

Se supone que James Bond es un frío operario del MI6, pero tiene sentimientos. Y su sentimiento de venganza no nació en Quantum of Solace. Data casi desde sus inicios. En 1964 se estrenó Goldfinger, donde Bond, interpretado por Sean Connery en una de sus más brillantes interpretaciones, se reportaba lacónico ante M (Bernard Lee) cuando Jill Masterson (Shirley Eaton) era asesinada por traicionar al villano que le da el título al film. "Esto no es una vendetta personal 007. Es una misión, como cualquier otra. Pero si no lo puedes tomar de manera profesional y objetiva, 008 te reemplazará", le dice su jefe ante la expresión de deseo de Bond de enfrentar a Auric Goldfinger. En este film, al igual que en Quantum of Solace, a Bond lo sigue una mujer que busca venganza, es la hermana de Jill, Tilly (Tania Mallet). Poco después, a un año de iniciarse la década del '70, en Los diamantes son eternos, el agente inicia su plan de venganza contra Ernst Stavro Blofeld (Charles Gray). En La espía que me amó, de 1977, es Anya Amasova (Barbara Bach) la que quiere vengar la muerte de Sergei (Michael Billington), su novio agente de la KGB, eliminado por Bond en una misión. El primer film de James Bond de la década de los '80, Sólo para sus ojos, Mostraba a 007 que le aconsejaba a Melina Havelock (Carole Bouquet), que "Antes de realizar una venganza, se deben cavar dos tumbas", pero sin embargo, un tiempo antes había matado a Blofeld (John Holis) cuando éste, que sobrevivió en Los diamantes son eternos, quizo terminar con la su vida. Poco después, en 1989, Bond (ya interpretado por Timothy Dalton en Licencia para matar) decide vengar a Felix Leiter (David Hedison) y su esposa Della (Priscilla Barnes) cuando Franz Sánchez (Robert Davi) les hace pasar una horrorosa luna de miel. La licencia de Bond fue renovada en 1995, con Pierce Brosnan en el rol, uno de los Bonds más vengativos: en todas sus películas hay escenas de venganza. En GoldenEye, quiere vengar la muerte de Alec Trevelyan (Sean Bean), agente 006, sin saber que él se hizo pasar por muerto para dejar a Inglaterra en la bancarrota. En El Mañana nunca muere, la muerte de Paris Carver (Teri Hatcher), un viejo amor de Bond, a manos del Dr Kaufman (Vincent Schiavelli) cuando ésta dejó a su marido Elliott Carver (Johnatan Pryce) por Bond, es vengada con un disparo en la sien de Kaufman. El mundo no basta fue el último film antes del nuevo milenio, y James Bond venga a su colega, el agente 0012, ni bien empieza el film. Luego, cuando un amigo de M (Judi Dench), Sir Robert King (David Calder) fallece producto de un maletín bomba, Bond se siente obligado a vengar su muerte y proteger a su hija Elektra (Sophie Marceau). Otro día para morir, de 2002, representa una de las pocas veces que Bond busca venganza por un tema que lo afecta exclusivamente a él: habiendo sido capturado en Corea del Norte por las tropas del General Moon (Kenneth Tsang), es despedido por el MI6 y considerado un riesgo por la CIA pensando que reveló información secreta en los interrogatorios. Es así que recor