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Otro día para morir, 4 aniversario

EDITORIAL

Esta historia original de Neal Purvis y Robert Wade, protagonizada por James Bond, el espía creado por Ian Fleming, se estreno, en Gran Bretaña un día miércoles 20 de noviembre de 2002. Es la primer película de James Bond del tercer milenio, y, sin que en ese momento lo supieramos, es la película que marca el fin de una era en la historia de 007: la era del Bond del millón de dólares, Pierce Brosnan.

James Bond (Pierce Brosnan, en su última aparición como 007) es enviado por el MI6 a liquidar al Coronel Tan Sun Moon (Will Yun Lee), un militar norcoreano que trafica armas en una zona desmilitarizada, por lo que se hace pasar por Van Bierk, un traficante de diamantes sudafricano. La misión va bien hasta que Tan Ling Zao (Rick Yune, el mismo de Rápido y Furioso), esbirro de Moon, recibe una llamada delatando a Bond. Moon, entonces, destruye el helicóptero donde llegó Bond y lo captura, pero 007 escapa y, tras una persecución en hovercrafts, Bond logra matar a Moon, pero es apresado por el padre del coronel, el Gral. Moon (Kenneth Tsang) y sus tropas.

Catorce meses, dos semanas y tres días despues de su captura, y, tras resistir horribles torturas, 007 es intercambiado por Zao, que fue arrestado por el gobierno norteamericano poco tiempo después de la captura de 007. Una vez que Bond se recupera de los daños ocasionados contra su persona, en un hospital de un buque de guerra de la Royal Navy, se encuentra con su jefa, M (Judi Dench). Ella cree que Bond pudo haber divulgado información durante su tortura y, siguiendo los consejos del gobierno norteamericano, le quita el prefijo 00 (la licencia para matar) y lo quiere enviar a un centro de rehabilitación en las Islas Malvinas. Bond, fingiendo un paro cardíaco, se escapa del barco y nadando, se dirige hasta el Yatch Club de Hong Kong, donde es recibido por el Sr. Chang, el dueño del hotel, pero en realidad es un agente de la inteligencia china. Al enterarse de esto, 007 se ofrece ante Chang para “encargarse” de Zao, que mató a tres hombres de Chang. Éste acepta y le dice a Bond que Zao está en la Habana.

Bond viaja a la Habana y se contacta con Raúl (Emilio Echevarría, el actor mexicano de Amores Perros), un antiguo revolucionario cubano con conexiones importantes en las altas esferas de poder en el país comunista. Este hombre informa a 007 que Zao se encuentra haciendo un tratamiento en una isla llamada Los Organos, donde un tal Dr. Álvarez (Simon Andreu) hace tratamientos de reemplazo de médula ósea para darle una nueva apariencia física a la gente. Poco antes de dirigirse a Los Organos, en un parador de una playa cubana, James Bond saborea un mojito y conoce a Giacinta Johnson (Halle Berry, la primer Chica Bond ganadora de un Oscar por Monster’s Ball: Cambio de vida), mejor conocida como Jinx (Mala suerte).

Luego de una apasionada noche junto a Jinx, 007 se dirige a la Clínica Álvarez en Los Organos, donde encuentra a Zao, que se está haciendo un tratamiento. Bond se lo interrumpe, dejándolo deforme, y ambos pelean, y finalmente, Zao logra escapar. En la clínica también estaba Jinx, que mató a sangra fría a Álvarez.

De regreso en la casa de Raúl, ambos examinan unos diamantes que 007 encontro ocultos en un collar de Zao. Éstos parecen ser propiedad de Gustav Graves (Toby Stephens, que apareció en un capítulo de la miniserie Napoleón, junto a Christian Clavier y Gerárd Depardieu), un hombe que descubrió diamantes en una mina de Islandia.

Mientras tanto, en Londres, M discute con el jefe de la NSA (National Security Agency) Demian Falco (Michael Madsen) por comunicación audiovisual. Falco le recrimina a M haber dejado escapar a Bond y le cuenta que estuvo en Cuba. “Ponga su casa en orden, o... lo haremos por usted” dice Falco mientras corta la comunicación.

Bond llega a Londres, donde Gustav Graves será nombrado caballero en el Palacio de Buckingham. Ahí Bond observa que la atención de la prensa está enfocada en Graves. Bond asiste, tiempo desupés, al club de esgrima Blades, donde conoce a Verity (Madonna, que también cantó el tema principal de este film) y a Miranda Frost (Rosamund Pike, que años más tarde aparecería en películas como Doom y Orgullo y Prejuicio), ganadora de una medalla de oro en un torneo de esgrima en Sydney, y la secretaria de Graves. Bond se presenta ante el ahora Sir Gustav Graves y, ante la mirada de Miranda Frost, Bond apuesta en un partido de esgrima los diamantes que le arrebató a Zao. Bond gana, y Graves, furioso, decide que el partido sea a la vieja usanza: “Gana el primero que hace que el torso del otro sangre”. Tras una encanizada pelea, y, tras destrozar medio club, Bond vence a Graves, quién lo invita a Islandia a asistir a la demostración de su satélite Icarus. Mientras tanto, un portero del club le entrega a 007 un sobre con una llave de plomo adentro. Bond entiende el mensaje.

007 va a una estación de subterráneos abandonada, donde se encuentra con M, con quien tienen una tensa discusión y, finalmente, M reincorpora a Bond. Próxima parada, el laboratorio de Q, donde 007 recibe un reloj láser Omega Seamaster, un anillo de alta frecuencia capaz de destruir vidrios de todo tipo, y su vehiculo: un Aston Martin Vanquish V12 plateado, con todos los “refinamientos habituales” (Ametralladoras, misiles, asiento eyector, etc.) y capaz de tornarse invisible. Al mismo tiempo que Q equipa a Bond, M informa a Miranda Frost, que en realidad es agente del MI6, y le dice que en Islandia tendrá que cruzarse en el camino de Bond. Ella encuentra ridículo relacionarse con alguien de su trabajo, y en especial con James Bond.

Islandia recibe la visita de un Aston Martin Vanquish conducido por 007, que, mientras cruza el glaciar Vatnajökull, asiste a la muestra de Graves en su palacio de hielo. Ese mismo día, a la noche, Graves organiza la fiesta con cientos de invitados especiales. Para sorpresa de Bond, Jinx también está en la fiesta. Gustav Graves demuestra el poder del Icarus: iluminar la faz de la Tierra durante la noche. Jinx, y, particularmente Bond, se muestran sorprendidos no por el poder del Icarus, sino por ver tres norcoreanos en la fiesta. Mientras tanto, un hombre vestido de negro visita la residencia de Graves... ese hombre es Zao, que se reúne con Gustav Graves, que no es quien dice ser, sino que es... el Coronel Moon. Mientras tanto, Bond decide infiltrarse en la residencia de Graves, pero un guarda lo detiene y suena una alarma. Bond se deshace del guardia y es interceptado por Miranda Frost, que se hace pasar por su amante.

Mientras 007 y Miranda hacen el amor en las gélidas habitaciones del palacio de hielo, Jinx se infiltra en la oficina de Graves para matar a Zao, que se encuentra usando una máquina que le ayuda a conciliar el sueño, ya que uno de los efectos de la terapia de Álvarez es el insomnio permanente. Mientras Jinx apunta a la cabeza del durmiente Zao y se prepara a apretar el gatillo, Graves, con un guante eléctrico de 100.000 voltios, deja inconsciente a Jinx, que, tras negarse a darle información a Zao, es atada en una plataforma con un láser apunto de cortarle la cabeza.

Bond se dirije a la residencia de Graves, donde encuentra a Jinx y la salva, mientras pelea y mata a Mr. Kil (Lawrence Makoare) , el corpulento esbirro de Graves. El mejor agente del MI6 se entera que Jinx es agente de la NSA y que está tras la pista de Zao y Graves. Bond le dice a Jinx que vaya a la habitación de Miranda, mientras él termina un “asunto pendiente” con Graves.

“Ahora vives y te toca otro día para morir... coronel” dice 007 mientras encañona a Graves con su infalible Walther P99, mientras aparece Miranda y también hace lo mismo. Graves le pregunta a Bond si descubrió al que lo traicióno en Corea del Norte. “Cuestión de tiempo” es la respuesta dada por Bond. “¿No se te ocurrió buscar dentro de tu propia organización?” contesta Moon/Graves mientras Miranda deja de apuntar a Moon y apunta a Bond. Ella fue la que llamó a Zao e hizo que capturaran a 007. Bond, con la agilidad de un gato, apunta a Frost en la cabeza y dispara su revólver, pero siente el metálico sonido de la recámara vacía. “Fue tan bueno que llevaras el arma bajo la almohada” dice ella.

La respuesta de Bond: “Gajes del oficio”. Jinx, mentras tanto, ingresa a la habitación de Mirand