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El Universo de James Bond

Se puede decir que el mito James Bond nació desde la pantalla del cine, porque en las novelas 007 se puede ver un personaje un poco más, convencional, más terrenal (hasta si se quiere, más humano, más sentimental) que en lo que podemos hoy pensar cuando decimos "el agente 007". En aquellos textos, el autor Ian Fleming inventa un personaje que desliza hasta reflexiones, que si bien siempre hace su trabajo como le corresponde, muestra una parte humana que sin dudas le imprime el escritor. Es bueno

Hoy pensamos en un héroe singular: un dandy elegante envuelto en intrigas de acción sin límites, con elementos de conflictos políticos, de intereses internacionales. Un gentleman que elige la mirada irónica, la broma sutil antes que el insulto vulgar, pero que a la hora de actuar opera convencido de que los villanos que enfrenta no tienen escrúpulos, ni límites ni nada bueno proyectado para la humanidad. Algunos enemigos lo definen como un "asesino a sueldo", la misma "M" le pregunta incisivamente: "cuántos Vodka-Martini necesitará para acallar los gritos de las personas que ha matado". El personaje es así, por momentos es un caballero inglés, por otro pone en marcha su "instinto de conservación", y por otros trata a las mujeres con galante cortesía. Además, queda siempre flotando la sensación de que Bond está al borde de enredarse, de seducir, o de ser seducido (o hasta por qué no, enamorarse) por una mujer ajena u opuesta a sus intereses o que trabaja para una potencia enemiga. Esa particularidad, esa oscilación permanente entre "lo que podría ser" y "lo que es" hace que el personaje haya sobrevivido cuarenta años y coseche fanáticos de todos los estilos imaginables. Y aunque a muchos fanáticos ortodoxos no les agrade, el nuevo Bond es el que ha llevado al mito a subir la taquilla hasta un billón de dólares.

Alguien, o muchos, tal vez vayan al cine pensando que 007 podrá volver a mirar como Sean Connery a Honey Rider, o tal vez podrá reproducir la sonrisa elegante-algo cínica de Roger Moore, O quizás los nuevos espectadores querrán ver de nuevo la elegancia suprema de Pierce Brosnan. Y tal vez también pueda alguien recordar la sobriedad extrema de Timonthy Dalton, o el singular tono (para nada inglés) para decir "Mi nombre es Bond..." de George Lazemby. Puede ser que muchos vayan al cine pensando en que algo de eso pasará. Porque todo eso ha alimentado film tras film el universo de 007. Se han escrito ríos de tinta sobre "quién es Bond", "cuál es el mejor", "por quién votaría", o hasta "a quién le queda mejor el smoking...."

Las películas de James Bond empiezan cuando la guerra fría estaba en su apogeo. Pero tal vez eso fue sólo un detalle, porque lo que atrajo a millones de fans fue la singularidad del personaje. En el marco de un mundo que empezaba a caminar por la cornisa de conflictos internacionales siempre a punto de estallar, los temas políticos siempre fueron apenas un pretexto para que el agente inglés desplegara su arte para la aventura, su arte amatorio, y su mezcla de humor y elegancia para dar cuenta de los villanos más pérfidos y siniestros que pudieron haber existido. En el fondo, Bond era el super héroe que parecía salido de un cuento clásico, si algo fallaba en ese ritual de "ir a ver una de James Bond" los fanáticos hubieran dejado de ir al cine ( de alguna manera pasó eso, cuando después de Roger Moore Timothy Dalton compuso un Bond algo frío) El ritual o ceremonia decía, o dice, que tiene que haber una aventura increíble (que al final va a terminar siendo creíble), una historia cuasi inverosímil, chicas bellas (malas y buenas), paisajes paradisíacos, elementos o adminículos de la tecnología ultra avanzados (relojes con rayo láser, con pantallas de TV) y esos autos increíbles que hacen que los hombres sueñen con sentirse James Bond por un rato, y que las mujeres se deslumbren con un ícono de seducción (alguien dijo que todas esas fantasías estaban en el subconsciente de quienes iban a ver esas películas) Y una especie de filosofía 007 que surge cuando entabla esos diálogos tan particulares con sus enemigos, con sus amantes, o con su entorno (superiores, secretaria, el singular "Q").

Mr. Bond Connery

Sean Connery es, para los primeros fans de las películas de 007, "Mr.Bond". Para éllos, es el Bond capaz de todo, el omnipotente de siempre, pero con el toque personal del actor escocés de Edimburgo. Este actor había participado de un concurso de Mister Universo, y fue elegido por los productores para hacer la versión cinematográfica de un personaje hasta ese momento literario. También Connery tiene sus fans nuevos, pero la mayoría son aquellos que vieron por primera vez un film Bond, aquellos que pudieron conocer el universo 007 con Dr. No. En aquella película, todo estaba por descubrirse. Es la primera vez que Bond se desenvuelve en lugares de ensueño (una isla en el Caribe), que enfrenta a una organización siniestra (SPECTRE) que se encuentra con una bella mujer (aquí, con cierto aire a inocencia, a años luz de las nuevas chicas 007) y que da cuenta de un villano con un nombre único. Todo ese cóctel es el que muchos relacionan con el agente inglés, y en Dr. No abre el panorama y hace que Connery sea considerado por muchos como el primer y "mejor" Bond. Ahí también se empieza el tema de los conflictos internacionales, y aparecen los Estados Unidos como promesa de potencia hegemónica. Pero lo que atrae de 007 será, como ya se dijo, el estilo de su accionar, su smoking como símbolo, el mundo como un escenario permanente que lo puede llevar de un lugar a otro en cuestión de segundos. Todo puede pasar, y es Connery quien lleva adelante la historia, con una gracia muy particular, esa que muchos rescatan cuando dicen que era recio, hasta duro, pero tenía lo necesario suficiente para estar en el casino jugando al bacará y desafiar a los villanos en sus mismísimas narices. Y por supuesto, dejarlos pagando o masticando una venganza que nunca llegaría.

Definitivamente, Connery no es el Bond que soportará que una mujer lo cuestione, o que puede pensar que una está a punto de doblegarlo (como lo hace Xenia Onatopp en Goldeneye), si no que es el que dice, más displicente y sugestivo que nadie la eterna frase "..Bond, James Bond", con un cigarrillo en la boca. Es aquel que arroja una estufa eléctrica dentro de una bañera para matar, es el que se pone a bailar en el club Kiss Kiss con una espía de Espectre (Fiona Volpe) y la usa como escudo para detener una bala dirigida a él, es el que también, ya entrado en años, baila un tango extraño en una película no oficial con una tímida chica Bond (Kim Bassinger) en Never say never again . Y es el que mira impávido como el esbirro de Goldfinger descabeza una estatua con el ala de acero de su sombrero. Es que tal vez el humor casi siniestro de aquel primer Bond le quede a Connery justo como el smoking blanco que usa en "Los diamantes son eternos". Y será seguramente que Connery haya abierto el camino del cine para el agente secreto más famoso, como cuando se saca el traje de buceo y muestra que debajo del mismo tiene un smoking, dejando en claro que el mito que estaba gestando no era nada corriente, que traía algo fuera de lo común.

Desde Australia con amor

Luego de el film Sólo se vive dos veces, Connery (luego de Lazenby vuelve para hacer una películas más) decide dejar la serie. Los productores Albert Broccoly y Harry Saltzman se encuetran ante un abismo de incertidumbre: ¿quién sustituiría a Connery 007 ? El elegido para suplantar a Connery es un modelo de origen australiano, George Lazenby, que precisamente, más que un actor se ve como un modelo: tiene un físico esbelto, casi perfecto, es alto (si bien su rostro no es tan agraciado como los demás Bond), espigado, camina muy erguido. Pero tal vez no tenga el aplomo y la gracia necesaria para interpretar a un espía inglés. Se desenvuelve con demasiada autosuficiencia y se olvida del estilo Bond. Por momentos la película "Al servicio secreto de su majestad" se parece a una película que remite a Bond, no a una de Bond. Hay en una parte del film escenas sucesivas que lo muestran a 007 en situaciones románticas que parecen salidas de una película de amor. ¿Cómo es esa película que parece para muchos extraña? Todo resulta muy interesante y atractivo, porque por primera vez Bond cae en las garras del amor, se muestra vulnerable, hasta derrotado cuando ve morir a su esposa. Además,