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Francisco Scaramanga - el lado oscuro de Bond - por NICOLÁS SUSZCZYK

ALERTA: SPOILERS IMPORTANTES. SE RECOMIENDA NO LEER SI NO SE HA VISTO EL FILM.

1974: Treinta y cinco años atrás. La crisis energética iniciada el año anterior, a raíz del bloqueo árabe al envío de petróleo al primer mundo, preocupa a la población mundial. Richard Nixon renuncia a la presidencia de los Estados Unidos tras el escándalo de Watergate. Harold Wilson es nombrado Primer Ministro Británico. En un clima de violencia generalizada, Juan Domingo Perón muere y su mujer Estela Martínez se convierte en la primer mujer presidente de la República Argentina. El mundo del cine entretiene a la población convulsionada con películas de Artes Marciales, dando a conocer nombres como Bruce Lee y futuras estrellas orientales como Jackie Chan y Michelle Yeoh.

Pero el que también ayudó a entretener a la población entretenida ese año, fue James Bond. Roger Moore interpretó a James Bond por segunda vez en El Hombre del Revólver de Oro, basada en el anteúltimo libro de Ian Fleming, publicado en 1965, un año después de su muerte. El film fue dirigido por Guy Hamilton, que diez años antes había dirigido Goldfinger, y el guión estuvo a cargo del guionista habitual Richard Maibaum y el encargado de escribir los films precedentes, el británico Tom Mankiewicz.

Junto a Roger Moore se encontraban la sueca Britt Ekland, la mujer de Peter Sellers, como la agente del MI6 Mary Goodnight, y Maud Adams, que reaparecería en Octopussy, como Andrea Anders, la amante de Francisco Scaramanga, el villano del film.

El actor que interpreta a Francisco Scaramanga tuvo fama antes y después de aparecer en el film. Antes de 1974 era conocido como el Drácula de la productora Hammer. Después de 1974, la audiencia jóven supo conocerlo como el Conde Dukoo de la saga La Guerra de las Galaxias y como Sarumán en la saga El Señor de los Anillos. Estamos hablando del actor inglés Christopher Lee, que guardaba otra relación con James Bond: ser primo lejano y compeañero de golf de Ian Fleming. Incluso fue considerado para convertirse en el primer 007 cinematográfico en Dr No, lugar que terminó ocupando Sean Connery.

En la novela de 1965, Scaramanga, apodado "Paco Pistolas", es un típico matón del far west, brutal y muy poco refinado, que se cobra la vida de varios agentes del MI6. No obstante, Tom Mankiewicz, Guy Hamilton y Christopher Lee prefirieron que la versión fílmica fuera un gentleman, pero no por eso menos despiadado. Así recuerda Christopher Lee: "Scaramanga no es uno de los villanos más impresionantes (de Fleming). Ian estaba enfermo cuando comenzó a escribir El Hombre del Revólver de Oro y su imaginación comenzaba a declinar. Por eso Guy (Hamilton) y yo, luego de muchas conversaciones, decidimos hacer a Scaramanga un poco parecido a Bond, una especie de anti-Bond" (1)

Cada uno de sus certeros disparos valen un millón de dólares. Ni bien comienza el film lo vemos realizando su rutina: amar y matar. En definitiva, muy similar a la del propio Bond, solo que Francisco Scaramanga siente placer por su trabajo, mientras que a Bond, como ya leímos en las novelas, le repugna.

"Cuando mato, lo hago por órdenes específicas de mi gobierno, y aquéllos que mato son, a su vez, asesinos" -responde James a las provocaciones del hombre del revólver de oro, cuando ambos almuerzan caballerosamente poco antes de su duel à la mort.

Lo que pone a Bond tras la pista del asesino a sueldo es una bala de oro con el número "007" grabado en ella. Es una amenaza de muerte típica de Scaramanga: "Es psicológico. Cuenta con su reputación para atemorizar a su víctima" -explica el Jefe de Estado Mayor, sobre un hombre peligoso del que solo se conocen algunos datos biográficos y una malformación física: un tercer pezón, considerado por las creencias orientales como un símbolo de virilidad, característica anatómica que también correspondía al Scaramanga literario.

Si bien M retira a Bond de su caso actual, localizar al experto en energía solar Gibson, para evitar que Scaramanga "aparezca y le meta un balazo", el agente viaja a un club nocturno de Beirut, donde Bill Fairbanks, el agente 002, pasó los últimos minutos de su vida, en brazos de una bailarina libanesa llamada Saida. James la visita y descubre que la bala dorada que mató a 002, cortesía de Scaramanga, es el "talismán" que la muchacha usa para realizar la danza del vientre.

Bond logra retirarle la bala y la examina, concluyendo que su fabricante es un portugués residente en Macau, llamado Lazar. Tras un poco de persuación, el hombre conduce a 007 a Andrea Anders, amante de Scaramanga. Bond seduce a la muchacha, para molestia de la agente Goodnight, y finalmente descubre que fue ella, harta de las dominación de su amante, quien le envió la bala al MI6, para poner a Bond tras la pista de Scaramanga y matarlo.

Así vemos que Francisco Scaramanga nunca estuvo detrás de Bond. Él admira a Bond, a quien cree tan asesino como él. Apenas comienza el film y se deshace de uno de los tantos matones que vienen a desafiarlo, vemos que tiene una estatua de cera del agente 007, con la cual se divierte volándole los dedos a tiros con presición decimal.

"No tengo nada contra usted, Sr. Bond, así que espero que no volvamos a cruzarnos" - le advierte Scaramanga a Bond, cuando por fin se encuentran en un estadio de kickboxing en Bangkok, donde 007 quiso encontrarse con Andrea, ahora asesinada por el hombre del revolver de oro por su traición.

No obstante, Scaramanga es poseedor del agitador Solex, un artefacto capaz de almacenar la energía solar y utilizarla como un arma letal. El Solex era propiedad del científico desaparecido, Gibson, asesinado por Scaramanga por orden de Hai Fat, un potentado industrial tailandés, a quien Scaramanga también eliminó para poseer su planta de energía en la isla Phang Na. 007 debe ahora no solo enfrentarse a Scaramanga por su honor, sino para recuperar el Solex.

Recientemente hablamos del placer que le produce matar al villano. Sin embargo, no es precisamente un asesino violento. Todo lo que necesita es su revólver desarmable, que consta de varias piezas de oro: una cigarrera (la culata), un encendedor (el tambor), un gemelo (el gatillo) y una lapicera (el cañón). Todas sus víctimas acaban siempre con una bala dum-dum fabricada por Lazar. Este tipo de balas se aplastan al tener contacto con una superficie, para producir un mayor impacto.

¿Qué otros lujos posee Scaramanga? Un automóvil AMC Matador que se convierte en avión, un sirviente enano llamado Nick Nack, la planta de energía que "heredó" de Hai Fat, y un laberinto con espejos y diferentes puestas en escena del lejano oeste, a través de la cual el villano y su ayudante distraen y hacen perder balas a los contrincantes para asegurarse de que no vuelvan con vida. "Usted vive bien, Scaramanga" -nota Bond. "A un millón de dólares el disparo puedo darme el lujo" -responde el hombre del revólver de oro, orgulloso de su "trabajo". No tarda en burlarse de Bond: "Usted trabaja por centavos, una sincera felicitación de la reina y una miserable pensión, pero fuera de eso, somos iguales".

Cabe notar que ninguno de los dos son iguales: tienen el mismo gusto por la ropa cara, las mujeres elegantes, los parajes exóticos, pero definitivamente a Bond le aborrece matar, mientras que Scaramanga se cobró su primera víctima a los diez años, eliminando a un domador que maltrataba a un elefante. "Creí que me gustaban me gustaban los animales. Pero descubrí que más me gusta matar", le dirá a Bond.

"Pude haberlo matado de un disparo cuando aterrizó, pero hubiera sido demasiado fácil" -le dice Scaramanga a Bond, mientras lo apunta con su revólver. Así es que el matón reta a duelo a 007, según él, "la única verdadera prueba para los caballeros". James Bond, desafiante, contesta: "Dudo que Ud. entre dentro de esa categoría. Sin embargo, acepto".

Con esas palabras, puede decirse que James desafió duro a Scaramanga: el ma