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La dama de hierro - por NICOLÁS SUSZCZYK

"¿Qué hacemos con la escena de M?", preguntó el director neozelandés Martin Campbell a Bruce Feirstein, uno de los tres guionistas del film que en 1995 llevaba a cabo, GoldenEye. "Simplemente pondremos a un par de tipos sentados hablando", le contestó el norteamericano, como si tuviera la situación bajo control. Es ahí cuando el director tuvo una idea que hubiera sido cuestionada hasta por el mismo Ian Fleming: "Bueno... ¿Y si se tratara de una mujer?"

La conversación tuvo lugar a las seis de la mañana, quizá en Leavesden, la propiedad de Rolls Royce donde se filmaron la gran mayoría de las escenas del film. En simplemente cinco horas, M, el Almirante Sir Miles Messervey, el director de la inteligencia británica, se convirtió en una mujer.

En 1985, hubo una conversación entre Lois Maxwell y Albert R Broccoli, donde el productor de los films de Bond le explicaba a la actriz que por trece años encarnó a Moneypenny que ya no repetiría su papel en Su nombre es peligro, el film a estrenarse en 1987. Ella insistió en continuar en la serie, incluso si eso significaba ocupar el rol de M. Pero Broccoli se negó rotundamente, puesto que el director del MI6 siempre fue hombre.

Nadie puede olvidar la primera escena de Judi Dench como M en GoldenEye. La escena se sitúa, como es acostumbrado, en el cuartel general del MI6 a orillas del Támesis, en Vauxhall Cross. Allí se encuentra Bond con Bill Tanner (interpretado maravillosamente por Michael Kitchen) hablando de un ultramoderno helicóptero robado. "Lástima que la malvada reina de los números no te deje actuar...", dice el Jefe de Personal cuando la señora del MI6 oye el comentario y lo mira seriamente. "Si quisiera sarcasmo hablaría con mis hijos, Sr Tanner". No mucho más tarde, 007 recibe el informe de la misión en una oficina bastante alejada del mundo masculino de las pipas humeantes o los retratos de épicas batallas navales. A Bond no le simpatiza mucho esta nueva M, por lo que la reunión es a cara de piedra. Hasta que el silencio lo corta ella como con un cuchillo: "No te caigo bien, Bond. Ni te gustan mis métodos". Él la ve como a una administrativa más que como a la persona que debe traer liderazgo en un ente tan importante del gobierno británico como el MI6. "Yo creo que eres un dinosaurio sexista y misógino. Una reliquia de la Guerra Fría", le dice, convirtiendo una simple reunión entre jefa y empleado en alo parecido a una sesión psicológica.

Antes de repasar las siguientes apariciones del "M mujer", conviene recordar un intercambio lingüístico entre Bond y Camille en Quantum of Solace. En un momento de la trama, Bond le dice a su aliada que Dominic Greene trató de matar a "una amiga mía, pero no es lo que crees". Ella le pregunta: "¿Es tu madre?", a lo que James responde "No, pero le gusta considerarse como tal".

Esta frase determina con las mejores palabras posibles la relación maternal entre M y Bond. Si el M hombre era para 007 una figura paterna, lo más posible es que esta M mujer sea una figura materna. Lo cierto es que la señora del Servicio Secreto tuvo dos "hijos" llamados James Bond 007: Pierce Brosnan y Daniel Craig. Mientras que Brosnan se ve como el hijo obediente, que la cuestiona a M pero la termina obedeciendo y cumple al pie de la letra sus órdenes; Craig es el hijo rebelde, que se comporta como un adolescente y que hace que su "mamá M" viaje a Bahamas, Bolivia o Rusia para hacerse responsable de las desobediencias de su agente.

Judi Dench como M junto al Almirante Roebuck (Geoffrey Palmer) en El Mañana nunca muere.

En El Mañana nunca muere, Brosnan repite su rol como James Bond, y la aparición de Judi Dench como M es en los primeros minutos del film. En la sala de control, junto a Charles Robinson (que reemplazó a Bill Tanner), el General Bukharin de la Federación Rusa y el belicoso Almirante Roebuck de la Royal Navy. Todos observan a Bond infiltrando una venta ilegal de armas en el Paso Khyber, cuyos compradores son terroristas con un gran historial criminal. M, aunque en la ocasión anterior despreciaba a Bond, ahora parece tener toda la confianza puesta en él, que logrará sabotear la venta a su mejor estilo. El más desconfiado es Roebuck, interpretado por Geoffrey Palmer, compañero por ese entonces de Dench en la obra de la BBC As time goes by. El almirante británico está decidido a hacer volar por los aires a todos los terroristas allí presentes, aunque Bond no haya completado su misión. M se niega rotundamente, quejándose porque su agente aún está allí. "Ya vimos suficiente, M. Esto ahora es una operación naval", protesta el almirante.

Lo más llamativo de esta escena es cuando el misil crucero se detona y no se tienen noticias del paradero de 007. Hace falta ver la cara de preocupación de M dando por muerto a su hombre, hasta que se oye su voz diciendo "He evacuado el área. Pregúntenle al almirante dónde le entrego las bombas".

Después, M le asigna a Bond su misión, no en la oficina, sino en un auto oficial custodiado. Tan deshinibida es la jefa que se atreve a pedirle a Bond que retome su vínculo con Paris Carver, su antigua amante, para llegar hasta el marido de ésta, Elliot, magnate mediático investigado por el MI6. "Dudo que me recuerde...", dice Bond sobre la chica. "Recuérdale..." -insiste M- "...y succiónale información". Diálogo que nos recuerda a cuando en De Rusia con Amor el M que interpretaba Bernard Lee le asignaba al Bond de Sean Connery hacer lo propio con Tatiana Romanova. Es curioso cómo alguien que acusaba a Bond como "sexista y misógino" le pida usar a una mujer como objeto de información. Quizá por esta vez su patriotismo estivo por encima de sus sentimentos feministas.

M junto a Bond, interpretado por Pierce Brosnan en El Mundo no Basta. En el fondo se puede ver a Robinson (Colin Salmon)

Observemos ahora las numerosas escenas (por primera vez en treinta y siete años) de M en El mundo no basta. La señora envía a James Bond a recuperar el dinero de Sir Robert King, magnate petrolero, en Bilbao. Tras un maremoto de tiros, piñas y saltos, el agente regresa a Londres con los tres millones de libras del acaudalado empresario, amigo y compañero de M de las clases de Derecho en la Universidad de Oxford.

La tragedia sucede cuando una micorscópica bomba en los billetes del maletín explotan, haciendo volar por los aires a King y a la fachada del cuartel del MI6. El responsable del atentado es Renard, un terrorista bosnio que en un momento secuestró a Elektra King, la hija del difunto. Se cree, entonces, que la joven es la próxima víctima del terrorista, por lo que M promete férreamente "seguir a los responsables por todo el mundo y llevarlos ante la justicia". Bond también se siente afectado por haber sido el que entregó el maletín explosivo, por lo que insiste en que se le asigne el caso.

Así es que Bond es enviado a Azerbaiján a contactarse con Elektra para protegerla de Renard, pero tras varias investigaciones, incluyendo un enfrentamiento con el propio Renard, descubre que ella y el terrorista son cómplices del asesinato de Sir Robert y tienen en mente volar por los aires Estambul con la ayuda de un submarino nuclear para que el oleoducto de los King sea el más demandado de Europa.

M, desconociendo este hecho, envía a Bond a desactivar una bomba que afecta al oleoducto King. Ella confía en que 007 logrará su objetivo, y se atreve a decir que "Bond lo logrará, es el mejor que tenemos", andmitiendo, claro que "nunca se lo diría". Él decide dejar que la bomba explote para que lo den por muerto y desenmascarar así a Elektra. La treta funciona: la heredera petrolera manda a matar a los guardaespaldas de M y muestra sus intenciones, mofándose de la aparente muerte de Bond: "Es el mejor hombre que tiene... o debería heber dicho... 'tenía' ". La falta de respeto hacia el hombre predilecto de M hace que la señora no se abstenga de propinarle un sonoro cachetazo a Elektra.

En las escenas finales del film, M ve a Bond en acción, cuando ella se encuantra encarcelada por Elektra y Renard en una cárcel de su refugio, un castillo del Imperio Otomano abandonado, llamado La Torre de la Doncella. Minutos después de que Bond la libere, ella es testigo involuntaria del trabajo de su agente cuando él elimina a Elektra. Se la ve bastante shockeada por la crudeza del trabajo de Bond.