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Casinum + Quantum: ¿007 adolescente? - Por NICOLÁS SUSZCZYK

La idea de este artículo surgió cuando Patricio, un amigo mío, comentaba que en Casino Royale, el James Bond de Daniel Craig disfrutaba en un principio de su misión (por ser ascendido a 00, jugar al póker con dinero de la Tesorería, etc.), pero luego se daba cuenta de las responsabilidades y pesares que su código 007 le acarreaba. Instantáneamente, relacioné estas vivencias del Comandante Bond con la adolescencia, la etapa que estoy dejando.

La adolescencia es probablemente la etapa más dificil del ser humano: uno deja de ser niño, para ser algo que tampoco es ser adulto. Está "grande" para unas cosas y "chico" para otras, y, la escencia de esta etapa es el hecho de probar experiencias nuevas en las que se abandonan los juegos de la niñez y comienzan las pequeñas jugadas de la vida adulta.

James Bond es un personaje que fue seguido desde se aparición en el cine desde 1962 por, al menos, más de un tercio de la población mundial... hay fanáticos desde Inglaterra hasta Argentina, desde China hasta Francia, Alemania, y España, así como los hay hasta en los rincones más oscuros de la Tierra. Esta gente se inició con un machista e irónico Sean Connery, sucedido por un fugaz George Lazenby, al que le siguió el simpático Roger Moore, que luego fue redefinido en un frío Timothy Dalton, generando una sumatoria que termina siendo igual a un soberbio Pierce Brosnan. Daniel Craig fue alguien diferente.

El 2006 se nos presentó Casino Royale, basada, como es bien sabido, en la primera novela de Ian Fleming. Es así que los productores Michael G Wilson y Barbara Broccoli apostaron fuerte y quisieron mostrar el inicio de James Bond, comenzando la historia de su vida in media res desde que consigue el código 00 que lo habilita a matar.

Al igual que hizo Miguel de Cervantes Saavedra con su Don Quijote de la Mancha, Wilson y Broccoli, junto con los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y Paul Haggis no cuentan "el inicio" de Bond desde que nace hasta que se convierte en espía, algo que, sin duda alguna, no interesará al público. James Bond "nace" al convertirse en agente 007, o mejor dicho, ser un doble cero es su entrada a la adolescencia. Su dossier (disponible en el sitio oficial, www.007.com) nos habla de sus entrenamientos: sus hablidades con las armas, en el comate cuerpo a cuerpo, pruebas de resistencia al dolor y operativos poco importantes. Cuando (como vemos al inicio de Casino Royale) cumple la misión de liquidar a Dryden y Fisher, traidores al Servicio Secreto de Su Majestad, comienza para el un camino a seguir que puede relacionarse con la adolescencia. Tener que matar es, para Bond, la madurez, el brusco cambio que lo integrará en una vida de mayor responsabilidad. Su trabajo ya no es "un juego de niños".

Bond elimina a Dryden, consiguiendo su código 00

Sigamos repasando este film: Bond, ahora 007, está en Madagascar con el agente Carter, "un niño" (alguien que no es un 00) que comete el garrafal error de dar a conocer su identidad accidentalmente, al tocarse la oreja donde se hallaba el auricular por el cual se comunicaba con Bond. Los dos vigilaban a Mollaka, un terrorista, a quien deben capturar e interrogar, pero no matar. 007 persigue al terrorista (mientras Carter se pierde por ahí) hasta la Embajada de Nambutu, donde las reglas de relaciones internacionales aseguran protección al nativo del país que representa el edificio. Pero los adolescentes viven sin reglas, y Bond no será la excepción: irrumpe en la embajada, agrede a la gente de seguridad... y, al verse rodeado por tropas, mata a Mollaka y huye. Otro acto adolescente: la presión que Bond sentía lo hace actuar de manera desesperada y desobedecer una orden directa, razón por la que M tendrá problemas en el parlamento.

M es la jefa del MI6, el Servicio Secreto Británico, representaría "la madre" de James Bond. No en vano, Ian Fleming llamaba así a su madre en ocasiones. Como toda madre, defenderá la actitud de su hijo: "¿Has visto alguna vez un crisol de moralistas protegedores de trastes? No les importa lo que hacemos, sino lo que ven en las fotografías" -dice M a su asistente para respaldar a su agente, aunque luego lo criticará: "Le doy el status 00 y lo celebra armando un tiroteo en una embajada (...) ¡Cómo extraño la Guerra Fría!". Naturalmente, en la época de la Guerra Fría, Bond (este Bond) era un niño, irresponsable de sus actos ¿Sabrá M que ahora su hijo se vuelve rebelde? ¿Acaso extraña cuando éste no suponía un "peligro" para la sociedad?

El siguiente dialogo es entre Bond y M, y es muy interesante. Su jefa/"madre" lo descubre investigando su computadora para rastrear un chip del celular que pertenecía a Mollaka. "Sabía que era pronto para promoverte", le dirá, "Necesito confiar en tí, y que tú sepas en quien confiar". Es notable el trato maternalista de M en esta escena, en la que subestima a su "hijo" Bond, posiblemente para provocar una reacción en él. La reacción del agente será seguir el rastro de quien envió un mensaje al celular investigado, que habita en Bahamas. Silenciosamente, M apreciará la acción de Bond.

El siguiente escenario donde se traslada la acción es la soleada Nassau, donde 007 entrará "por primera vez" a un casino. Allí destroza en una mano de póker al sanguinario Dimitros (que envió el mensaje a Mollaka) y se acuesta con su mujer Solange. Sin embargo, la historia entre ambos no pasa de besos con poco romance. Entre James Bond y Solange, la relación es puramente un atractivo físico que el agente disfruta, pero está más preocupado por conseguir información sobre Dimitrios. El punto de comparación entre la relación Bond/Solange y la adolescencia consiste en que no llega a haber sexo entre ambos (al menos no hay indicios): Bond besa, pero no hace el amor todavía, igual que un adolescente, que, por lo general, primero descubre el placer de la seducción de los besos y caricias antes del sexo.

James Bond llega a Nassau

Bond persigue a Dimitrios a Miami, donde lo vence en un enfrentamiento, y luego evita un atentado en el aeropuerto, aunque el arrestado será Bond y no el terrorista que llevaba a cabo la tarea (más allá de que luego Bond logre eliminarlo). Nuevamente, "mamá M" ayudará a Bond y lo sacará a Bond de la cárcel. El espía se encuentra con su jefa en la casa de Dimitrios, allanada por el MI6, donde Solange se halla muerta. ¿Debería él sentirse culpable? No, el no se considera, o posiblemente lo haga, pero decide dejar de lado ese sentimiento tan autodestructivo del ser humano para embarcarse en su nueva misión, no sin antes inyectarle un chip rastreador en el brazo: las madres quieren saber la localización exacta de sus hijos, más cuando son adolescentes y viven una vida de más riesgo que en la infancia. "Sabía que tú eras tú", le dice M a James, demostrándole que lo conoce como si fuera su madre (valga la redundancia). y lo envía a una misión a Montenegro a hacer una cosa de adolescentes: ganar un torneo de póker en el que participa Le Chiffre, un banquero de los terroristas más grandes del mundo.

En un viaje en tren, a Bond se le cruzará una mujer importante. No un "metejón" como Solange, sino una mujer desafiante, competitiva y segura de sí misma: Vesper Lynd, oficial de la Tesorería de Su Majestad, que financia a Bond para el juego. Ambos deben hacerse pasar por novios, algo bastante dificil para James, dado ciertas hostilidades de Vesper, que lo llamará "bastardo de corazón frío", pero no en un tono agresivo, sino de manera sarcástica y falsa

Mientras Vesper lo tilda de engreído por revelar su identidad en vez de ocultarse en su fachada, él recibirá un regalo de M: Nada más ni nada menos que un Aston Martin DBS 2006. "Yo también te amo, M", dirá para sí Bond en agradecimiento a su "madre": No es para menos... un ascenso, un viaje a un país exótico, dinero para jugar al póker, auto último modelo. ¿Cómo no puede Bond sentir felicidad por ser un 00? ¿Cómo no puede un adolescente estar alegre de recibir cosas que no podía recibir cuando niño?

La noche del torneo de póker llega, y se lleva a cabo en el lujoso Casino Royale. Le Chiffre saluda al agente: "Bienvenido Sr. Beech... ¿o es Bond?, estoy confundido" - le dirá, mientras le estrecha la mano y le recuerda con el parlamento previamente citado, que él ya conoce a Bond y sus pretensiones: un saludo que ocul