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En el nombre de Roger - Por NICOLÁS SUSZCZYK

5 de julio de 1973. James Bond se proyecta en las pantallas panorámicas de cine con Vivir y dejar morir. Este film da inicio a una nueva versión de la creación de Ian Fleming. Una versión añorada y querida por muchos, y no tan querida por otros. Automóviles espectaculares, viajes al espacio, villanos invencibles, humor, mujeres despampanantes, y sorprendentes gadgets constituyen doce años y siete aventuras fílmicas que BondCollection recordará ahora mismo. Los invito a ingresar en la máquina del

EL CAMINO HACIA UN NUEVO BOND

El final de la década del '60 dejó en jaque a la serie fílmica de James Bond: Un film que no fue exitoso protagonizado por un actor desconocido. El hecho de que George Lazenby interpretó a James Bond en Al Servicio Secreto de Su Majestad, considerado hoy uno de los mejores films de la serie, pero cuya recaudación fue tibia, hizo que los productores Albert R Cubby Broccoli y Harry Saltzman le pagaran un sueldo estrafalario a Sean Connery para que éste retornara en Los diamantes son eternos en 1971. Dicho film superó la taquilla de su predecesora, y, gracias al guión de Tom Mankiewicz y Richard Maibaum, se agregaron importantes dosis de humor que se alejaban del 007 de principios de los '60. Esta sería la base para el próximo film de James Bond, Vivir y dejar morir.

Sean Connery se negó a interpretar al espía otra vez, harto de la persecución de la prensa y los fans. La búsqueda por Bond, al igual que en 1961, volvió a comenzar. Guy Hamilton, el director, y Tom Mankiewicz pensaron en Burt Reynolds para el rol, pero Broccoli bajó el pulgar: "Cubby quería un Bond alto, de 1,80 m" -recuerda Mankiewicz en el documental Dentro de Vivir y dejar morir- "Y decía que no se le puede dar el rol a un actor norteamericano. Era como darle a un inglés un protagónico en un film de John Wayne". Así fue como en un club de caballeros los productores se encontraron con un actor considerado previamente para el papel: Roger Moore, un londinense de 44 años formado en films como Caesar and Cleopatra y The Little Hut, y series como Los de Alaska, y, muy especialmente, El Santo y Dos tipos audaces. Finalmente el actor fue telefoneado por los productores con este mensaje: "Te queremos en la próxima".

NACE UN 007 PARA LOS '70

Vivir y dejar morir comenzó a ser filmada el domingo 8 de octubre de 1972 en Nueva Orleáns, filmando una espectacular persecución en bote. Roger Moore no solo escapa de la muerte en la ficción, sino también en la realidad, como él recuerda en su libro Roger Moore as James Bond: "Dicen que cuando te estás por morir toda tu vida se refleja en tus ojos. Lo único que se reflejaba frente a mis ojos era una gran chapa de acero corrugado sobresaliendo del pantano de Louisiana a la que me aproximaba a 60 millas por hora en un bote fuera de control. Iba a chocar y no poría impedirlo". El resultado de dicho choque fue la fractura de dos dientes, que le fueron colocados enseguida a Roger.

Para Moore ser un nuevo Bond tuvo otros desafíos: tuvo que adelgazar, cortarse el pelo, y no imitar a Sean Connery en su caracterización. "Sean era Sean y tú eres tú. Así será", le había dicho Guy Hamilton. Obedeciendo esto, Moore prefirió el Bourbon sin hielo al Vodka Martini, eligió golpear a sus rivales antes que dispararles, y escapaba de sus situaciones difíciles con los gadgets de Q en vez de su ingenio. Estas características evitarían la incesante comparación con el Bond anterior y lo posicionarían en una escala diferente. Nace una nueva versión de James Bond.

El film de James Bond que se estrenó hace siete lustros sitúa a Bond en Nueva York, Nueva Orleáns y el Caribe, para investigar la muerte de Dawes (representante británico en la ONU), Baines y Hamilton (agentes del MI6). Las sospechas apuntan a Mr Big (Yaphet Kotto), un pandillero negro que en realidad es una fachada del Dr. Kananga, dictador de San Monique, isla caribeña en la cual se efectúan ritos vudú para honrar al Barón Samedi (Geoffrey Holder) y ocultar los crímenes causados por el tráfico de drogas en la isla. ¿Que es lo que quiere hacer el buen doctor con la droga? Regalarla para que él y la compañía telefónica sean el único monopolio. Mientras tanto, 007 tiene formas menos complicadas de derrotar a Kananga. Él se dedica a seducir a Solitaire (Jane Seymour), la médium protegida de Kananga cuyos poderes están relacionados con su virginidad.

La recaudación universal de U$S 161 millones demostró que en Vivir y dejar morir, el agente 007 no sólo sedujo a la virginal Solitaire y venció al cruel Dr. Kananga, sino que hizo lo propio con la audiencia y con los críticos que lo opacaban con la imagen de Connery.

El segundo Bond de Moore y noveno film de la serie, El hombre del revólver de oro, no es bien recordada por los críticos y los aficionados a Bond. En el mencionado film, Francisco Scaramanga (Christopher Lee), el asesino a sueldo más peligroso y caro del mundo, le envía a Bond una bala de oro con un "007" grabado: algo entendido como una sentencia de muerte. A todo esto, el MI6 debe dar con el paradero del Profesor Gibson, experto en energía solar, para negociar la entrega de un agitador Solex, que permite el uso de la energía del Sol. Mientras 007 sigue a Scaramanga en Macau, Hong Kong y Thailandia, se enterará que Scaramanga es el poseedor de dicho artefacto y planea monopolizar la energía solar.

Pese a ser considerado por muchos un gran film, la segunda aventura de 007 en el oriente falla en el delirio de su guión y en la poca seriedead de los acontecimientos que presenta el mismo: no es que se trate totalmente de un film fantasioso, pero destaca la falta de intriga de cintas anteriores. Aún así, el salto de 360º del AMC Hornet en un puente deterioriado en Bangkok y encarnación de Cristopher Lee del villano Scaramanga agregan puntos a favor a esta aventura.

BOND Y ALGO MÁS...

En 1975, Harry Saltzman, enfrentando múltiples poroblemas familiares y financieros, se abre de su asociación con Cubby Broccoli, dejándolo solo. Además, no volverían esta vez Guy Hamilton y Tom Mankiewicz a la serie. Sin embargo, Broccoli no se da por vencido y promete una gran aventura de Bond para 1977: La espía que me amó. Ante la negativa de Ian Fleming de adaptar la trama del homónimo libro a la pantalla, el habitual guionista Richard Maibaum con la colaboración de Christopher Wood, inventan una historia que usa como base la trama de Sólo se vive dos veces, llegando a ser casi una imitación de la misma (Desencadenamiento de una guerra mundial, naves secuestradas, etc.). Sin embargo, el guión plantea una gran diferencia con los dos primeros films de Moore: hay más acción, más seriedad, y un humor más irónico y connotativo que las denotaciones humorísticas que pululaban en Vivir y deja morir y El hombre del revólver de oro.

Párrafo aparte merece, la caracterización femenina de este film: Anya Amasova, interpretada por Barbara Bach, no es una simple distracción para Bond, que, aunque no se llegue a enamorar, se siente plenamente identificado con ella, una espía como él. La relación entre ambos es en un inicio competitiva y luego se vuelve cooperativa, demostrando que del odio al amor hay besos de distancia. Todo esto ocurre mientras Karl Stromberg (Curt Jurgens) secuestra dos submarinos (uno americano, otro ruso) para bombardear Nueva York y Moscú y luego, cuando el mundo se destruya tras el desencadenamiento de una guerra, crear una ciudad submarina. En este film aparece uno de los villanos más recordados de la etapa Moore: Jaws o Mandíbulas, interpretado por Richard Kiel, que sirve al megalómano Stromberg.

Persecuciones en esquí, tiroteos entre bandos del bien y el mal, peleas en la noche del desierto egipcio y escenas submarinas muy dinámicas afirman a este film como el mejor de la era Moore y justifican la recaudación mundial del film: U$S 185 millones. Nadie lo hizo mejor...

Moonraker, de 1979, es una imitación de la fórmula de su predecesora: Mujeres espías (Holly Goodhead, agente de la CIA), villanos que quieren destruir la humanidad para crear un nuevo mundo, y el regreso de Jaws, sumado con un extremo despliegue de efectos especiales, todo para aprovechar el éxito de La Guerra de las Galaxias (1977). Bond, entonces, viaja al espacio para impedir que Hugo Drax (Michael Lonsdale) aniquile a la humanidad y cree en la "cuna inmaculada de los cielos", u