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El mundo no basta, Séptimo aniversario - EDITORIAL

El Mundo no Basta se esetrenó a los diecinueve días del mes de noviembre de 1999. Es una historia original de Bruce Feirstein, Neal Purvis y Robert Wade. Un thriller de espionaje con buena acción, buenos diálogos, y secuencias memorables. Sin embargo, no es la mejor película de Pierce Brosnan como 007, ni la mejor de la serie.

Tras la muerte del magnate petrolero Sir Robert King (David Calder) en un bombardeo al MI6, Bond (Pierce Brosnan, en su penúltima aparición como el espía de Fleming) es enviado por M (Judi Dench, en la tercer aparición en la serie Bond), amiga personal de la familia y del propio Sir Robert, para proteger a Elektra (Sophie Marceau, que trabajó en la épica Corazón Valiente con Mel Gibson), hija de King y heredera de su imperio, del terrorista bosnio Viktor Zokas, alias Renard (Robert Carlyle, protagonista de Full Monty). Renard fue el causante del secuestro de Elektra muchos años atrás, por lo que M cree que también es quien asesinó a Robert y bombardeó el MI6. La jefa del MI6 le cuenta a su mejor agente que ella le dijo a Robert que no pague el rescate que pedían por Elektra, U$S 5.000.000, y mandó a 009 a matar a Renard. Elektra escapó y más tarde, 009 localizó al terrorista y le metió un tiro en el cerebro. Renard no murió ese día, pero la bala no pudo ser retirada y viaja por su cerebro matando todos sus sentidos, por lo que se hará más fuerte hasta el día que la bala termine con él.

El as de los espías viaja a Baku, Azerbaiján, donde Elektra está supervisando la construcción del nuevo oleoducto King. Bond le dice que está en peligro, pero, siguiendo las órdenes de M, no le informa que es Renard quien trata de matarla. Ambos van a esquiar al Cáucaso, donde son atacados por parapentistas al mando de Renard, pero los dos sobreviven, y Bond prosigue su investigación.

Siguiente parada, el Casino L’Or Noir (El Oro Negro), propiedad de el ex agente de la KGB Valentín Zukovsky (Robbie Coltrane), que colaboró con 007 en el caso GoldenEye poco tiempo atrás. Elektra, en contra del consejo de Bond, asiste al casino y apuesta U$S 1.000.000 contra Zukovsky en un partido de Blackjack. “Vivir no tiene sentido si no te sientes vivo” le dice ella. Zukovsky gana y no se demuestra demasiado alegre. Bond cree que hubo algo sospechoso en esa mano de Blackjack.

Tras una velada romántica, 007 se escapa de la residencia de King para seguir a Sacha Davidov (Urlich Tomsen), jefe de seguridad de Industrias King, que, según Bond, trabaja para Renard. 007 descubre un cadaver en el auto de Davidov, el del Dr. Mijhail Arkov, y que Davidov está tomando su lugar. James Bond mata a Davidov y se hace pasar por él, se infiltra en el laboratorio donde trabajaba Arkov, donde conoce a la Dra. Christmas Jones (Denise Richards, ex esposa del actor Charlie Sheen), física nuclear de la IDA, e intercepta a Renard, que también está infiltrado allí para robar una bomba atómica. Mientras ambos hablan, Renard le repite la misma frase que dijo Elektra el día anterior: “Vivir no tiene sentido si no te sientes vivo”... ¿No es demasiada coincidencia que ambos repitan la misma frase? 007 no cree en las coincidencias. Poco antes de que pueda matar a Renard, es capturado, pero escapa con Christmas y persigue a Renard, quién se encierra en un ascensor con vidrio blindado, y mientras huye, activa una bomba. Bond y la científica salvan su vida, pero Renard escapa.

007 regresa a la residencia de King y encara a Elektra, y la acusa de ser víctima del Síndrome de Estocolmo, es decir, haberse enamorado de Renard, su secuestrador. Ambos discuten, cuando llama el teléfono para avisarle a Elektra que algo sucede con el oleoducto.

Bond acompaña a Elektra a la sala de control y allí se encuentra con su jefa, que, haciendo caso omiso de los pedidos de Bill Tanner (Michael Kitchen), jefe del personal, asistió para socorrer a Elektra. De repente, unos técnicos se dan cuenta que Renard ha colocado una bomba nuclear, que viaja a través de una especie de funicular dentro del oleoducto. Bond llama a Christmas y ambos se suben a un funicular para desactivar la bomba, pero se dan cuenta que ésta no es nuclear, entonces, 007 escapa y deja explotar la Bomba para que Elektra crea que ha muerto.

En la sala de control, Elektra, creyendo que 007 murió, se revela como la verdadera causante del asesinato de su padre, y, ante el desconcierto de M, le ordena a sus hombres que la secuestren. La teoría de 007 fue cierta: Elektra se enamoró de su secuestrador y ambos organizaron la muerte de Sir Robert.

Bond se entera del secuestro de su jefa y se dirije junto a Christmas al Mar Caspio, donde Zukovsky tiene su fábrica de Caviar. Allí se entera que la partida de blackjack estuvo arreglada para sobornar a Zukovsky, por conseguirle a Elektra un submarino nuclear por aprte de su sobrino Nikolai. Mientras tanto, Elektra y Renard se enteran de que Bond está vivo y mandan a matar a éste, junto a Zukovsky y Christmas.

Tras sobrevivir a estos atentados, Zukovsky, Bond y Christmas se enteran que Elektra y Renard pretenden provocar una explosión nuclear bajo Estambul, utilizando el submarino, para destruir al país y que el oleoducto King sea el único que exista y que todos recurran a él.

El tiempo se agota y 007 debe rescatar a su jefa y evitar los enfermizos planes de Elektra y Renard, para salvar la vida de ocho millones de personas y evitar un holocausto mundial.

CUIDADO: EL SIGUIENTE ANÁLISIS DEL FILM REVELA PARTES IMPORTANTES DE LA TRAMA.

La última entrega de Bond del Siglo XX es un buen thriller de acción y espionaje, con un reparto de agraciadas estrellas y magistrales momentos de adrenalina, drama y glamour. El film no llega a ser tan bueno como las dos anteriores de Brosnan como 007, las exitosísimas GoldenEye (1995) y El Mañana Nunca Muere (Tomorrow Never Dies, 1997), porque, así como posee acción, posee partes aburridas que no agregan nada al film.

Pierce Brosnan compone a un Bond magistral, duro y frío, esta vez, con una vulnerabilidad que otros Bonds no hubieran tenido, pero no es algo malo... es tan solo un agregado que Brosnan hizo al espía en las cuatro aventuras que lo interpretó. En mi opinión, es el mejor James Bond de la historia.

La galería de Chicas Bond está estelarizada por actrices conocidas: Sophie Marceau, Denise Richards y Maria Grazia Cucinotta.

Sophie Marceau interpreta a Elektra King, una víctima de un secuestro que pierde a su padre poco después de que ella huyera de su captor. Ella es una chica frágil, pero a la vez fuerte y decidida, una mujer al cargo del negocio de su padre que no teme que alguien esté tras ella... incluso esta chica logra cautivar el corazón de nuestro héroe, que desea protegerla todo el tiempo y asegurarse de que ella esté a salvo. Pocas mujeres en la vida de 007, a excepción de Tracy de Vicenzo, lo han cautivado tanto que el mismo Bond pide que se le asigne el caso de protegerla. Resulta que en realidad, Elektra es la villana de la historia: ella planeó junto a Renard, su secuestrador, la muerte de su padre cuando este anunció que necesitaba más tiempo para pagar el rescate de cinco millones de dólares. Elektra es una víctima del Síndrome de Estocolmo: se enamoró de Renard, planearon la muerte de Sir King, y luego planean destruir Estambul. Al enterarse de todo esto, Bond debe levantar la típica muralla de acero en su corazón y seguir a su cabeza... no es algo extraño que hacia el final de la cinta uno se pregunte quién es más malo, si Renard o Elektra. Los diálogos entre 007 y la heredera del imperio King están plagados de energía, vehemencia y frialdad, recordemos algunos...

(Mientras hacen el amor en la cama)

Elektra: “¿Cómo haces tú para sobrevivir?”

Bond: “Pongo mi atención en el placer que me causa... la belleza”

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(Elektra trabaja en su PC portátil. Se detiene al oír un ruido, y ve a 007 e la puerta de su dormitorio y a su guardaespaldas Gabor inconsciente en el suelo).

Elektra: “¡James! ¡¿Qué haces?! ¡¿Estás loco?!”

(...)

Bond: “De todas formas, ‘Vivir no tiene sentido si no te sientes vivo’. ¿No es ese tu lema, Elektra, o se lo