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007 Women - Por María Virginia Sanchez

La frase más recordada de Bond sobre una mujer podría ser "debo estar soñando..." La dijo Sean Connery en Goldfinger al despertarse y ver a Pussy Galore...

Desde que Honey Rider (Ursulla Andres) surgió, para la eternidad, del mar con su bikini blanco y su cuchillo a la cintura, han pasado mujeres por los brazos de Bond, tantas como para ensayar cálculos y proyecciones. Uno podría ser: a ver, en cada película, ¿a cuántas mujeres seduce Bond? Entonces, en la próxima película, ¿cuántas mujeres deberán abordarlo y/o seducirlo? Ahora, de todas las mujeres que han estado con él, ¿cuántas son buenas y cuántas malas? De todas las Bond girls, ¿cuáles son las mas osadas o diferentes y cuáles las más convencionales? Todo este tipo de preguntas se hacen seguramente quienes buscan desentrañar el tema de la relación de Bond con las mujeres. Ahora, 2003, vemos giros un tanto increíbles. En la era post Dalton, donde la serie parecía tambalear aparece el que se ha convertido en el más taquillero 007: Pierce Brosnan. La serie resurgió, se redimensionó y tiene otros matices. Ahora, la jefa, las mujeres, y otros personajes le tiran a Bond hirientes ironías sobre su relación con las mujeres. Directamente, un ex-colega suyo devenido en Villano, Alec Trevelyan (Goldeneye) le dice si "encuentra consuelo en los brazos de esas mujeres ligeras..." Pero las Bond girls que acompañan al agente hoy, se ganan el lugar que se merecen a fuerza de defender sus posiciones y de mostrar sus atributos, además de la belleza, por supuesto.

Ahora bien, ¿cuál sería el prototipo o modelo ideal, o los requisitos que debería reunir una chica Bond? Si vemos lo que es la serie, no caben dudas de que debe ser una mujer bellísima, de una belleza casi única. Pero la mayoría de las veces, eso no basta, al menos para un film Bond. Debe tener carisma, osadía y si es mejor inteligencia, sobre todo desde Anya Amasova en adelante, si bien hay gruesas excepciones que ya veremos. Todo ese cúmulo de "requisitos" se deben tener porque Bond es un dandy exigente, que tiene el don de la seducción y la atracción, y si a eso le sumamos su elegancia, su gustos exquisitos y su esbeltez física -¿falta algún calificativo?-, imaginemos cómo debe ser una Bond girl. Ah, sí, 007 es también elegante al extremo, tiene el don de la ironía cínica y es sofisticado a más no poder. Por eso, las mujeres de 007 irán desfilando a lo largo de la serie deslumbradas por ese mundano espía que deslizaba su filosofía de vida desafiando a los villanos a quienes siempre despojó del poder, de la vida, y de sus amantes.

A través de los años, las Bond girls fueron cambiando su protagonismo, cada vez fueron más importantes en la trama, no eran sólo bellas presencias o cuasi adornos. De aquel diálogo entre Bond y Honey Rider (1962) damos un salto de 40 años y caemos en 2002. En Dr. No Bond le pregunta a Honey cuando la ve por primera vez "si buscaba caracolas" y ella le pregunta, "sólo miraba".. De aquello, pasamos al vertiginoso diálogo en Die another day, donde Jinx le aclara a Bond demasiado rápido que "no se explica por qué sus relaciones no duran". Entonces él le contesta "sé lo que sientes". Más tarde entablan un diálogo sobre la supuesta actividad de 007 como investigador de pájaros: ahí, en una serie de frases con doble sentido sobre las "actividades" de los pájaros, la morena le pregunta "que hacían los pájaros cuando llegaba la noche"; Bond le contesta de manera terminante: "se dan un banquete...". Tras cartón, se ve una apasionada escena de amor entre la agente de la CIA y el agente del MI6. Lo cierto es que todas, enamoradas, al servicio del villano, futuras víctimas, traidoras, de otras potencias, vengadoras, todas, conocerán los encantos de Mr. Bond...

Aliadas, enamoradas, vengadoras o colaboradoras

Pasó tanto en el medio entre las Bond girls del pasado y las que aparecen en los últimos films... Pasaron mujeres torturadas psíquicamente, sometidas a un cruel villano y otras tal vez no tan torturadas pero que debían lealtad y terminaron demasiado "mal". Recordemos aquella Jill Masterson (Sherley Eaton) de "Goldfinger", ese cuadro inolvidable, muerta y pintada de dorado, una sutileza siniestra del perverso ambicioso Goldfinger. Era "fiel" a su...¿dueño? hasta que ayuda a Bond en una partida de naipes y después tiene su recompensa. Algo parecido le pasa a Corinne Dufour (Corine Clery), de "Moonraker", quien es visitada por el espía para obtener información sobre el proyecto de Drax. Si bien parece reacia, o parece costarle, cede. Finalmente, en una escalofriante escena, Dufour muere en un bosque contiguo a la mansión de Drax asesinada por los temibles doberman de Hugo Drax. Otro tanto le pasa a Paris Carver (Teri Hatcher), la elegante esposa del magnate Elliot Carver, quien no puede controlar su atracción por Bond (a pesar de que había sido dejada por el espía en una "espera un tanto larga), del cual había sido amante. Paris reincide y finalmente aparece muerta en su cuarto del hotel a manos del revulsivo Dr. Kaufman . El espía le había ofrecido ayuda a Paris para escapar de su marido, pero ella le recuerda que eso sería poco menos que imposible, porque Carver la buscaría donde fuese.

En un plano similar, no tan trágico y con más protagonismo que las anteriores, otras chicas se pasan para el lado de 007 o simplemente colaboran. Domino Derval (al lado de Emilio Largo), ayuda a Bond cuando se entera de que Largo ha asesinado a su hermano en Operación trueno. Tiffany Case (Jill St. Jhon) con ese nombre de joyería, viene con anillo al dedo en Goldfinger. Esta traficante de diamantes decide ayudar a Bond en la pista que lo llevará hasta Blofeld.

Párrafo aparte para la mítica Pussy Galore (Honor Blackman), piloto del malvado Goldfinger y dueña del circo volante que lleva su nombre . Muchos señalan a Pussy como uno de los paradigmas de Bondgirl. Pussy aparece en esa inolvidable escena que 007 despierta y la ve. Ahí donde dice la famosa frase "debo estar soñando". Galore le advierte a Bond que ella es "inmune", como que los hombres no la atraen. Pero eso en las películas Bond no existe, excepto en el Bond postmoderno de Die another day, donde "sutilmente" se da a entender que a Verity (Madonna) los hombres no le interesan. La rubia, que además practica judo, ayuda a Bond cambiando el gas mortal por una sustancia inocua, y así contribuye a desbaratar la operación "Grand Slam".

Otra chica que no puede resistir a los encantos Bondianos para ir contra su jefe es Solitaire (Jane Seymour) la sacerdotisa del tarot de Vivir y dejar morir: ella resigna sus poderes y además aprovecha para vengarse del monstruoso Kananga. En Sólo para sus ojos nos encontramos con Melina Havelock, quien se convierte en enemiga acérrima de Kristatos, el malvado de turno. En la lucha sin límites por el ATAC, Kristatos (nombre griego si los hay) asesina a los padres de Melina, por lo que no le queda otra salida que aliarse con Bond. En "Octopussy", dos mujeres del villano o cercanas a él sucumben bajo el hechizo Bond: Primero, Madga (Kristina Wayborn), esposa de Kamal Khan, y seducida además por exquisitas joyas como los huevos de Faberge; así como poseedora de una áurea extraña, como de malignidad. Su contracara sería la segunda, la que le da nombre al film, la misteriosa "Octopussy" (Maud Adams). Bien dicho sería, porque ella tiene sus "negocios" detrás de la fachada del circo que se lleva su nombre. Lo cierto es que descubre que su aliado comercial Kamal Khan tiene planes muchos más siniestros que los negocios que ambos comparten y ella no entra en el negocio, será apenas un vehículo para llevarlos adelantes. Ahí es donde decide ayudar a Bond. En "A view to a kill" (en algunos lugares traducida como "Panorama para matar" , en otros "En la mira de los asesinos") surge la que será tal vez la más osada Bond girl. Si, Anya Amasova ya había sido algo diferente, esta lo es mucho más, demasiado: May Day. Ella no sonríe casi nunca (sólo se la ve sonreír cuando huye con Zorin en la lancha), tiene el pelo rapado, se viste con ropas holgadas, hace kick box