Novedades

Solo para los ojos de los Fans

HOMENAJES Y REFERENCIAS A OTROS FILMS Y REMINISCENCIAS BOND EN DIE ANOTHER DAY (PARTE I)
James Bond ha cambiado las camisas Turnball and Asser por las Brioni, el Dom Perignon 53 por el Bollinger 61, ha vuelto al Aston Martin y a fumar, ahora habanos. Su jefe es ahora una mujer, sus enemigos ahora siguen tan sofisticados y letales como antes, y casi con el mismo charme, aunque ya no son los rusos. Lo cierto es que no ha cambiado ni las mujeres ni su manera de salvar al mundo, ni el Smoking,

Los muy fans de Bond habremos vistos más de una vez Die another day, o tal vez muchas más. Puede ser que en una primera vista vez no se advierta que está plagada de muchísimas referencias a otros films Bond, una especie de homenaje a míticas escenas que marcan la esencia de 007, esas escenas que hicieron que más de uno se volviera adicto la serie. Aunque también puede ser que cada fan empiece a ver todo tipo de coincidencias o relaciones con otros films, a pesar de que la bala digital que dispara Bond al principio nos,antes que todo empiece nos anuncia que estamos en el siglo XXI.

Cada admirador del agente secreto más famoso y más imitado debe tener una lista de escenas que quisiera haber visto en la película. Al final de la nota veremos cuáles podrían haber ido, al margen de las que aparecen. Lo cierto es que el resultado del gran mosaico de homenajes y referencias termina siendo aceptable, teniendo en cuenta lo difícil que debe ser tomar escenas fundamentales de 20 películas y acomodarlas convenientemente en un guión para que no quede absurdo, si bien sabemos que muchas veces 007 roza el absurdo, y que tal vez es condición de su existencia.

La película empieza como todo film Bond que se precie de tal: una calma aparente, un lugar de conflicto internacional ( en este caso, Corea del Norte) y de repente, la paz se ve rota con una impresionante escena de tres surfistas que doman olas imposibles. Uno de esos es 007. Antes de abordar a quien traía los diamantes eternos, se abre el traje de neoprene y se nota que debajo tiene saco, camisa y pantalón, situación que remite a Goldfinger, donde Connery-Bond lleva un smoking debajo del traje de buzo Tal vez esa sea la primera escena mítica recreada. Seguidamente, cuando Bond arrebata la valija con diamantes, también le saca los lentes a su oponente y le sonríe imitando a Roger Moore, quien acentuó con su estilo el humor particular de 007. Por otro lado, recordemos que los aliados del principal villano son orientales, como el inolvidable Oddjob, como el esbirro de Hugo Drax. Por otro lado, la batalla que se da arriba del deslizador alude a tantas batallas que libró Bond sobre trenes, aviones y cuando vehículo en movimiento pueda llegar a existir sobre la tierra.

La presentación merece párrafo aparte. Bond es vil y cruelmente torturado por esos representantes de las rígidas costumbres y cultura orientales. Es picado por escorpiones, le introducen la cabeza en agua helada, lo azotan. Mientras soporta esos ultrajes, comienza la presentación, rompiendo el molde de lo que venían siendo todas las presentaciones anteriores. Aún ninguna escena ha concluido, sino que la presentación sigue con el relato de las torturas e introduce toda la eterna estética de la serie. Ahí se puede ver: siluetas femeninas danzando envueltas en fuego, siluetas femeninas de hielo, reflejos que parecen provenir de cristales o diamantes, escorpiones fatales y amenazantes, armas hechas de hielo, y una escena que remite a Goldfinger: se ve en un ojo una escena reflejada, Bond siendo torturado como cuando en la película de Connery el agente ve que lo están por acuchillar por la espalda.

Tal vez la imagen mas sobresaliente que alude a otro film sea cuando Jinx emerge del agua como la primera Bond Girl de la historia. Luego se da un diálogo entre Jinx y Bond que nos remite al de Tatiana Romanova y James en De rusia con Amor: "mis amigos me dicen Jinx..." y "los míos me llaman Bond"

Después de Cuba, Bond aparece volando hacia Londres, mientras suena la mítica canción London calling, del famoso grupo de punk inglés The Clash. 007 lee una revista donde aparece Gustav Graves, y alcanza a leerse "los diamantes son eternos ..", y quien le sirve un trago al agente es ni más ni menos que la hija de Roger Moore, Deborah. El villano Graves llega al palacio de Buckingham en un paracaídas con la bandera de Inglaterra, escena que se puede ver en La espía que me amó. La pelea que se da lugar en el club de esgrima nos remite a la que se da en Moonraker, aquella en Venecia con el esbirro de Hugo Drax donde se destruyen vitrinas con valiosos objetos de cristal. Aquí se rompen también objetos antiguos, una armadura, un cuadro. Además, en ese lugar también ocurre algo que refiere a Octopussy: Bond le apuesta a Graves el diamante que había sido de él, como cuando Moore-Bond pone sobre la mesa de Kamal Khan el huevo de Faberge, (aquella valiosísima joya tan preciada) para luego jugarle la partida con los dados trucados del mismísimo Kamal Khan.

(AQUI TERMINA LA PRIMERA PARTE)

Sólo para los ojos de los fans : Homenajes Bond en Die another day (II)

Seguimos analizando las coincidencias o alusiones a otros films Bond en Die Another day. Hablábamos de la pelea en el club de esgrima, pero antes sumemos un detalle sobre el villano: es objeto de un experimento genético en Cuba, algo que es señalado como muy difícil y muy doloroso. Eso podría transportarnos al villano Max Zorin, de “A view to a Hill”, quien era supuestamente el resultado de un experimento genético hecho por los nazis.

Decía sobre la pelea Bond-Graves : al igual que en Octopussy, el Villano acepta su derrota y termina cediendo un cheque al espía. Antes, Miranda Frost se había interpuesto entre ambos para frenar la pelea y los había reprendido, al igual que Natalya Simonova en Goldeneye. En aquel film, le dice al agente inglés y a Boris Grishenko que se detuvieran, porque "parecían chicos con juguetes.." Veamos que en esta última película, el asistente de Graves es una especie de Boris: un experto o sabelotodo de la tecnología que usa al servicio del villano, a quien se debe y teme.

Después de la pelea en el club de esgrima, Bond visita una abandona pero pulcra estación de subtes de Londres y se encuentra con "M". Ahí se entera de que "se ha vuelto útil nuevamente". Recordemos que Bond había sido dejado de lado por su jefa, degrado, y por lo tanto había comenzado a actuar por cuenta propia, como en Licencia para matar.

Y en la estación abandonada, el agente empieza su nuevo periplo contra Graves. Allí, Q ha constituido su habitual laboratorio, espacio que nunca puede faltar en todo film de 007. ¿Qué hay en el taller o laboratorio de nuestro Q ? Se alcanza a ver contra la pared, partes del pequeño avión que utiliza Bond-Moore en “Octopussy” para escapar de los militares cubanos. Luego se divisa el cocodrilo del mismo film que hacía la suerte de submarino, los zapatos con punta envenenada de "Desde Rusia con Amor". Por otra parte, el Aston Martin aparece nuevamente en la serie, tiene picos retráctiles en las llantas como en Su nombre es peligro, y también asiento eyector, como en "Desde Rusia con Amor". Y como no podría ser de otra forma, Q reprende a Bond diciéndole que "nunca hace bromas con su trabajo". 007 despreocupadamente, con su habitual flema británica, deshecha el manual de instrucción, el que es destruido en el acto por los proyectiles que dispara el auto.

La imagen en la cual Bond viaja hacia la morada de Graves en auto es muy similar a la de El mundo no basta, cuando aparece en Kazajastan, en la zona de los pozos de petróleo, sólo que en este film último va hacia la dirección contraria, pero el recorrido de la cámara, el auto, y la toma son muy parecidos.

El supuesto proyecto de Gustav Graves que encubre su verdadero negocio se llama "Icarus", que suena muy parecido a Liparus, el submarino de La espía que me amó. Graves propone, muy solidariamente, contribuir con su plan a burlar los avatares climáticos ("no tienen idea de cuánta gente se podrá salvar alrededor del mundo..." dice convencido), al sugerir que se podría tener el sol necesario para producir o cultivar burlando los ciclos naturales. Ese y otros argumentos son expuestos en una especie de discurso en una velada a la luz de la luna junto, a su palacio de hielo. Tal vez su discurso ególatra suena