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Hijo del rigor - James Bond y la Ley del Talión - por NICOLÁS SUSZCZYK

El 6 de julio de 1989, EON productions cumplía su promesa de traer de vuelta una aventura de James Bond a los cines. Timothy Dalton volvía a interpretar el rol principal como ya lo había hecho dos años atrás, en 1987, con Su Nombre es Peligro. La vuelta del actor supuso que los guionistas Michael G Wilson y Richard Maibaum consideren un guión más dramático y oscuro que los de la era de Roger Moore, que finalizó en 1985. El guión, titulado Licence Revoked (Licencia Revocada), situaría al agente 0

En los Cayos de la Florida, James Bond asiste al matrimonio entre Felix Leiter (segunda aparición de David Hedison)y Della Churchill (Priscila Barnes). Camino a la boda, un helicóptero de la DEA le comunica a Felix que se hayan ante la posibilidad de atrapar a Franz Sánchez (Robert Davi), un zar de la droga sudamericano. Bond y Leiter logran atraparlo, pero después de la boda,

DESCUBRIMIENTO MACABRO. 007 DESCUBRE A FELIX, MALHERIDO.

el traficante logra escapar, secuestra a Leiter y asesina a Della.

Al día siguiente, James contempla horrorizado el cadáver de Della y el cuerpo de Leiter, con una pierna menos tras sufrir el ataque de un tiburón. Bond está determinado a vengarse ante la pasividad de los norteamericanos por el asunto. M (última aparición de Robert Brown) también le impide a Bond iniciar un plan de venganza, considerándolo comprometedor para el gobierno británico. Es así que el agente decide renunciar y, como un renegado, iniciar su vendetta.

Bajo la atenta dirección de John Glen en una de sus mejores participaciones de las cinco que hizo como director en la saga, el decimosexto capítulo de la saga Bond es una película genial tanto en su aspecto técnico como literario. Durante años, ha sido criticada por los Bondmaníacos más históricos por su falta de glamour y su anormalidad como film de Bond, viéndolo como una aventura más parecida a Miami Vice o la trilogía Duro De Matar. El guión, sin embargo, supone un excelente trabajo, así como la destacable fotografía de Alec Mills y la música de Michael Kamen captura la escencia del film. Timothy Dalton se encuentra en su salsa, nunca le cabe la duda al espectador que este es un film "hecho para Dalton" y que ningún otro actor (salvo quizá Daniel Craig) podría haber tomado su lugar en esta ocasión.

PLOMO O PLATA. ROBERT DAVI INTERPRETA AL NARCOTRAFICANTE FRANZ SÁNCHEZ. DAVI PUEDE SER VISTO EN EL VIDEO "BURNING OUT" DE THE JONAS BROTHERS PARODIANDO SU ROL.

Los decorados de Peter Lamont son efectivos y sacan buen provecho de los incómodos Estudios Churubusco (también usados en La Leyenda del Zorro, de Martin Campbell). Destaca también el pequeño rol de Pedro Armendáriz Jr. (Amy, la niña de la mochila azul; La Máscara del Zorro), el hijo del mítico actor de De Rusia con Amor, como el corrupto Presidente Héctor López. Por su dramático argumento y por ser el film más violento de la serie, Licencia para Matar recuperó el ambiente noir que tanto venía faltando en la serie Bond desde la simpática era Moore. Pero el leit motiv del film es el plan de vanganza que 007 realiza para destrozar a Franz Sánchez y su organización. Casi al igual que Edmundo Dantés, el Conde de Montecristo, Bond, ante el conocimiento del poder que el

tráfico de drogas le da a su némesis (tiene un ejército que lo protege, un imperio de la droga dese Chile hasta Alaska, maneja las riendas de un gobierno bananero, etc.),

decide infiltrarse en su organización y debilitarla de a poco, obedeciendo la frase "si no puedes contra el enemigo, únete a él". Es así como la primer tarea de Bond es infiltrar el navío Wavekrest, a través del cual un tal Milton Krest (Anthony Zerbe) le entrega al traficante la recaudación del "negocio". El espía consigue robar el dinero para impedir que llegue a manos de Sánchez, y más tarde, viaja a Ithsmus City (Ciudad de Itsmo, el "gobierno" de Sánchez) y hace un depósito de casi cinco millones de dólares en el banco, además de hacer apuestas fuertes jugando al Blackjack en el casino.

Es allí que Bond logra su primer paso: llamar la atención de Franz Sánchez. Más tarde, se ofrece para servirle de guardaespaldas, pero el traficante desconfía de él. Entonces Bond se apresta a cumplir su tarea, con la asistencia de Q (Desmond Llewelyn) que lo ayuda aún estando Bond al margen de la ley. Apostado en la azotea de un edificio en frente de la oficina de Sánchez, Bond (previo uso de un explosivo plástico) hace volar el vidrio blindado e intenta matar a Sánchez, pero antes de disparar el tiro, es atacado por dos ninjas, dos agentes antinarcóticos de Hong Kong, que lo secuestran y lo interrogan antes de querer regresarlo a Londres ante M. Pero las fuerzas armadas de Ithsmus, comandadas por Heller (Don Stroud), el jefe de seguridad de Sánchez, irrumpen el lugar, eliminan a los agentes y rescatan a Bond.

Su segundo paso está cumplido: 007 logra convencer a Sánchez de que su vida peligra. Es así que Bond dice haber sido capturado por matones que que lo identíficaron en el casino. Bond, a sabiendas de que Milton Krest llega esa noche a Ithsmus, le dice a Sánchez que alguien contrató a estos matones para acabar con él, probablemente por alguien

FIN DEL JUEGO. SÁNCHEZ DESCUBRE A BOND E INTENTA ACABAR CON ÉL.

de su organización, que llega esa noche con un buen caudal de dinero.

Inmediatamente el primer sospechoso es Milton Krest, que dice haber sido robado. Bond logra sembrar la desconfianza entre Sánchez y su empleado, por lo que el primero decide visitar al segundo, que, entre otros defectos, se pasa usualmente un poco de copas de whisky. Sin ser visto por el jefe, Heller y los matones Braun (Guy de Saint Cyr) y Pérez (Alejandro Bracho), Bond esconde el dinero conflictivo dentro de la cámara de descompresión del Wavekrest. Cuando el dinero es descubierto, las sospechas se confirman: Krest le robó a Sánchez para contratar a los matones y lograr así que lo maten. Sánchez le imparte una horrible muerte a Krest y Bond logra un objetivo más: confirmar las sospechas de traición a sus espaladas.

DIRIGIENDO A BOND. JOHN GLEN DIRIGE A TIMOTHY DALTON POR SEGUNDA VEZ.

El temor más grande de los poderosos son las traiciones y los negociados sucios por debajo de la mesa, y Franz Sánchez no es la excepción. Sin embargo, el plan de 007 se derrumba cuando visita el laboratorio de Sánchez, donde Darío (un joven Benicio del Toro), lo reconoce -ambos se habían enfrentado antes que Bond conocza a Sánchez- y delata su identidad. Aún así, cuando Bond, por órdenes del traficante está a punto de ser triturado por la demoledora de cocaína, logra convencerlo de una traición más: Heller quiere robarle los misiles Stinger (usados para derribar un avión comercial si el fiscal no deja de investigar al capo)

y devolverlos al gobierno estadounidense a cambio de amnistía. Sánchez mata a otro de sus hombres de confianza. El capo se ha quedado prácticamente solo, porque, con la ayuda de la agente de la CIA Pam Bouvier (Carey Lowell), acaba con Darío y escapa.

Ahora, tras lograr volar por los aires los cisterna con cocaína diluida en gasolina, James Bond, todo un hijo del rigor, está listo para lograr su venganza y hacerle pagar uno por uno a Sánchez los crímenes cometidos contra el matrimonio Leiter. Es la Ley del Talión: ojo por ojo, diente por diente.

Nicolás Suszczyk